23 de enero de 2015

Organización del museo (II)



Al fondo del espacio museístico tenemos un gran panel cronológico, que busca concentrar en sí toda la línea temporal de piezas que tiene el museo. Así, empezando por la prehistoria a la derecha del todo, se avanza por calcolítico, Edad del Bronce....hasta medieval. Todo en un lugar muy visible desde gran parte del museo, sin romper con la línea temporal de vitrinas que se colocan delante de este panel:


Esta zona sigue disponiendo de los apartados con interrogaciones comentados en la anterior entrada, con una nueva novedad. Un nuevo punto de interacción con el visitante muy básico. Hay piezas características de las épocas, incrustadas en el panel en unas cabinas sin luz, encendiéndose cuando se aprieta un botón adyacente. A simple vista sencillo, pero como digo, una nueva interacción que agradece el visitante.



Acabando con el recorrido de vitrinas, se encuentra la dedicada a la numismática. En ella podemos encontrar monedas de muchas etapas de las historia, especialmente de la antigüedad. Si bien, creo que esta es la única parte del museo que no está bien resuelta de cara a adaptarla al público.



Como podéis ver, la cantidad de monedas es abrumadora, pero las explicaciones del panel se quedan algo cortas, más orientadas a las curiosidades sobre la moneda (cierto es, que es más ameno para el visitante), que a la descripción. Además, las épocas de cada sección están un pequeño, y no muy visibles. Es decir, se dio más importancia a la cantidad, que a la calidad.

En cambio, a la hora de musealizar los tres templos romanos conocidos de La Encarnación, se optó por un medio tradicional efectivo: Las maquetas. El hecho de que no sea una solución dinámica entre visitante-museo no es un problema, ya que el impacto visual de por sí atrae la atención. Además ante la dificultad que entrañaba explicar un templo de esas características en forma de panel o texto, la maquetación es una buena y barata solución.


Por último, me gustaría que vieseis la forma en que se colocó la decoración muraria conservada. Se intentó reconstruir completamente sobre dibujo como sería el muro a través de las piezas conservadas, este dibujo se insertó en la parte alta de una vitrina central, y las piezas se colocaron según su lugar original. Esta solución a nivel museístico es muy buena (y barata), pues podemos hacernos una idea del tamaño, formas y relieves de la decoración, separando sin ningún tipo de duda las piezas conservadas


En conclusión, los métodos de adecuación al público llevados a cabo por el museo están inscritos en la corriente de modernización que tuvo lugar cuando las TIC todavía estaban en una fase temprana. Por este motivo, no encontramos soluciones que hoy en día se están llevando a cabo, como códigos QR, audiovisuales, realidades aumentadas o guías por audífono; pero sí que dispone de métodos originales y que inducen al visitante a participar (como los apartados de cada vitrina), así como formas de musealizar típicas como las maquetas. Con lo cual, no estamos ante un museo adaptado utilizando las TIC, sino al modo tradicional.

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